África

RINOCERONTE BLANCO

A pesar de su nombre, se trata de un rinoceronte de aspecto grisáceo o pálido que ocupa la parte sur de África y algunas regiones centroafricanas situadas al sur de Sudán. Se trata de un animal que ha sido perseguido como trofeo de los cazadores durante siglos. Además, hay que sumar el alto valor que se ha pagado por sus cuernos, a los que, según algunas supersticiones, se le atribuían poderes curativos mágicos.

ELEFANTE AFRICANO

Este animal tiene el privilegio de ser el animal vivo terrestre de mayor tamaño. Se diferencia del elefante asiático en que es de mayor tamaño y en que tiene orejas y colmillos más grandes. Precisamente, los cazadores los han perseguido durante siglos por sus colmillos, que, una vez que son arrancados del cadáver del elefante, se comercian como marfil, un material muy caro y, hoy en día, ilegal salvo que sean piezas anteriores a la mayoría de las legislaciones actuales sobre patrimonio artístico. No obstante, a pesar de ello, todavía existe un mercado negro que comercia con los colmillos de elefantes y que es la principal amenaza a la que tienen que hacer frente estos animales tan magníficos.

BURRO SALVAJE

Aunque no es uno de los animales más conocidos como muchos otros de los animales que viven en la sabana africana, se trata de uno de los más amenazados. De hecho, se trata de una especie catalogada en peligro crítico, ya que el número de ejemplares es muy reducido y su reproducción complicada. Actualmente, solo se puede encontrar en una pequeña región de Etiopía y Eritrea, al este del continente africano.

GUEPARDO

Este felino tiene el récord de ser el animal terrestre más veloz que existe. Su distribución se puede encontrar tanto en regiones de África como en algunas zonas del continente asiático. Sin embargo, debido a la caza y a la destrucción de su hábitat, actualmente el guepardo está catalogado como especie amenazada.

CHIMPANCÉ

Existen cuatro especies diferentes de chimpancés y, las cuatro, están amenazadas. La principal causa de esta situación se debe a la destrucción de su hábitat, la selva, que es quemada para convertirse en campos de cultivo. Las últimas poblaciones se encuentran tanto en el África central como en la parte más occidental del golfo de Guinea.